La chía aporta fibra y grasas insaturadas, pero esta bebida no quema grasa, no controla la glucosa por sí sola ni reemplaza tratamientos. Las personas con reflujo, gastritis, dificultad para tragar o que toman medicamentos deben consultar antes de consumirla regularmente.
Receta: Mezcla una cucharada de chía con 250 mililitros de agua tibia, remueve nuevamente después de unos minutos y refrigera toda la noche. Al día siguiente agrega una cucharadita de vinagre de manzana y el jugo de medio limón. Añade más agua si queda muy espesa y consúmela lentamente, nunca con las semillas secas.