Esta preparación aporta fibra, vitamina C y diferentes compuestos vegetales, pero no recupera la visión, corrige la miopía ni sustituye tratamientos. Su sabor es intenso y puede causar molestias en personas con gastritis, reflujo o sensibilidad al ajo crudo.
Receta: Mezcla la pulpa de dos chinolas maduras con dos dientes de ajo bien machacados, el jugo de medio limón y una pequeña cantidad de miel. Prueba primero una porción pequeña y conserva el sobrante refrigerado por poco tiempo. Quienes toman anticoagulantes o controlan su glucosa deben consultar antes de consumirla frecuentemente.