La chía hidratada aporta fibra y el agua ayuda a mantener una buena hidratación, pero esta bebida no limpia el organismo ni funciona como laxante inmediato. Si el estreñimiento es persistente o aparece con dolor intenso, vómitos o sangre, se necesita evaluación médica.
Receta: Mezcla una cucharada de chía con 250 a 300 mililitros de agua y el jugo de medio limón. Déjala reposar entre 10 y 15 minutos, removiendo una o dos veces, hasta que las semillas estén completamente hidratadas. Añade más agua si queda espesa y nunca consumas la chía seca; la pizca de sal es opcional e innecesaria.