El hormigueo ocasional puede aparecer por una postura incómoda, pero si persiste, se repite o viene acompañado de dolor, debilidad, heridas o cambios de color, necesita evaluación médica. Si comienza repentinamente en un lado del cuerpo junto con dificultad para hablar o sonreír, es una emergencia.
Medida segura: Cambia de posición y mueve suavemente la extremidad si la molestia parece postural. Evita masajes intensos y calor fuerte sobre una zona con poca sensibilidad. No existe una bebida o receta capaz de reparar los nervios; si el síntoma no desaparece en pocos minutos o regresa con frecuencia, consulta.